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La mayoría de nosotros estamos familiarizados con síntomas de salud mental como “deprimido estado de ánimo” o “insomnio“. Los modernos sistemas de clasificación como Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) usan listas de tales características como criterios para definir estados mentales.

Pensemos en las preguntas “¿Qué constituye un síntoma mental separado?” y “¿Por qué es importante la relación entre los síntomas psiquiátricos?”

eric chen

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Los “síndromes” consisten en grupos de “síntomas” que ocurren de maneras interesantes

En medicina, los “síntomas” son sensaciones subjetivas asociadas con cambios en el cuerpo, generalmente debido a problemas de salud. Ejemplos de síntomas son dolor, náuseas, pérdida apetito etc. Por el contrario, los “signos” se refieren a observaciones que pueden ser detectadas por un observador (como vómitos o una masa). Los síntomas a menudo son alarmantes y requieren ayuda inmediata. Con el advenimiento de las observaciones clínicas empíricas, los médicos han descubierto que varios síntomas (y signos) no relacionados tienden a ocurrir simultáneamente. Se descubrieron conjuntos modelados de “síndromes” (o grupos asociados de síntomas) que se volvieron importantes para identificar enfermedades específicas y sus causas subyacentes. Por ejemplo, en el siglo XVIII se reconoció que los viajes por mar estaban asociados con sangrado de encías, problemas dentales, dolor en las articulaciones, magulladuras en la piel y cabello quebradizo. La peculiaridad de esta combinación llevó a la siguiente observación de que esta condición se puede prevenir con fruta fresca. Eventualmente, se descubrió el papel de la vitamina C. En este caso, una permutación única de síntomas no relacionados condujo a la identificación de la entidad de la enfermedad y la causa subyacente (podemos llamar a las conexiones entre estos síntomas “conexiones distintas”). En este sentido, cuanto menos relacionados estén los síntomas componentes, más informativas serán las conexiones entre ellos, y cuanto más distinta se vuelva la enfermedad, por el contrario, los síntomas acompañantes, que son las consecuencias esperadas unos de otros, serán menos informativos.

Conexiones explícitas y esperadas entre los síntomas.

Los síntomas de salud mental a menudo son complejos porque son cambios en la experiencia subjetiva que están asociados con la condición de salud mental (p. ej., estado de ánimo deprimido, falta de interés, alucinaciones). Por ejemplo, ¿qué constituye un estado de ánimo deprimido, incluye pensamientos o emociones? Algunos síntomas están relacionados entre sí a través de una “conexión” directa. Por ejemplo, si tengo insomnio, probablemente tendré sueño y cansancio al día siguiente (una consecuencia comprensible de la falta de sueño). Si tengo ansiedad social, tengo que evitar situaciones sociales. Si me falta una sensación de satisfacción, es probable que tenga un declive motivación. Entonces, a veces, los síntomas de salud mental se relacionan entre sí como una red de consecuencias esperadas (llamémosle a esto “conexiones anticipatorias”).

En este caso, la demarcación entre el final de un síntoma y el comienzo del síntoma siguiente puede ser bastante arbitraria. También es importante considerar si existe un síntoma complejo con varios subcomponentes, o si coexisten varios síntomas juntos.

La importancia de definir los límites de los síntomas

¿Por qué es importante el número de “unidades” de síntomas? Los síntomas como unidades son importantes porque

  1. contribuyen a la evaluación cuantitativa de la psicopatología;
  2. tson criterios diagnósticos; y
  3. los patrones de su coexistencia pueden proporcionar información sobre la fisiopatología subyacente.

Dimensiones del síntoma ortogonal

Énfasis en la fiabilidad psiquiátrico los diagnósticos requerían la operacionalización de las observaciones psicopatológicas. Las entrevistas estandarizadas se realizaron como preguntas fijas con respuestas codificadas con números. Las descripciones detalladas de la psicopatología se resumen en forma de listas no estructuradas de síntomas divididos. Los síntomas detallados se consideran las unidades básicas de observación. Estos tratamientos han resultado en muchos síntomas no estructurados y descontextualizados. Luego se intentaron ordenarlos utilizando métodos estadísticos cuantitativos como el análisis factorial. Estos métodos devuelven “factores estadísticos” que consisten en síntomas asociados. Estos factores se convirtieron en formas aceptadas de tratar los síntomas, dando lugar al concepto de dimensiones de los síntomas (p. ej., síntomas positivos o síntomas negativos en psicosis). Al determinar el tamaño de los síntomas, se dio prioridad a la determinación de factores independientes. Por ejemplo, en el análisis factorial, se puede optar por centrarse únicamente en los efectos de los factores “ortogonales”.

Sin embargo, la independencia entre los dos factores también significa que las dos dimensiones (es decir, los grupos de síntomas) no ocurren más que por casualidad. como genética La investigación revela cada vez más la estructura extremadamente compleja de la herencia de muchas condiciones de salud mental, el concepto clínico de los trastornos de salud mental ha pasado de la expectativa de trastornos altamente específicos con patologías distintas, localizadas y únicas a entidades multidimensionales más amplias, flexibles e inclusivas que acomodan heterogeneidad interna. No se enfatizó lo suficiente la expectativa de información específica desde el punto de vista de la aparición concomitante de síntomas vívidos.

Los límites de los síntomas son cruciales en el análisis de redes de síntomas

En la última década, ha ganado atención un paradigma de investigación alternativo que utiliza el análisis de redes para examinar las asociaciones entre los síntomas. atención (Borsboom, 2017). Este enfoque describió patrones de correlación entre síntomas utilizando una nueva técnica de análisis de redes y generó relaciones ponderadas entre síntomas. Este enfoque de “red de síntomas” postula que los síntomas pueden activarse y apoyarse mutuamente, creando una red de auto-reforzamiento que puede ser suficiente para explicar la persistencia de los síntomas después de que se hayan eliminado las causas que los provocaron. Este enfoque también ha llevado a esfuerzos para identificar síntomas “centrales” que tienen una relación estratégica con varios otros síntomas como objetivos de intervención.

La cuestión de qué constituye un síntoma único se vuelve clave en el análisis de redes, ya que la ambigüedad entre el concepto de un síntoma único con dos subcomponentes o dos síntomas unidos por un “vínculo” es crucial para el principio del análisis y su interpretación. Las asociaciones esperadas entre “síntomas” (p. ej., entre insomnio y somnolencia) se convertirán en ruido redundante en estos análisis. Así, la simple pregunta de qué constituye la unidad básica de un síntoma debe requerir una revisión fundamental de la estructura del síntoma.



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