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Jeremy Bezenger/Unsplash

Un grupo de gaviotas sobrevolando la playa.

Fuente: Jeremy Bezanger/Unsplash

Las personas resilientes experimentan un profundo sentido de pertenencia, confianza y seguridad. Sienten que son parte de algo más grande que ellos mismos y que lo que hacen importa. La pertenencia es uno de los rasgos más importantes de la resiliencia, y puedes establecer conexiones a cualquier edad.

Psicología Evolutiva resumió la necesidad de pertenecer y conectarse con otra persona como el núcleo de nuestra supervivencia humana. Cuando una madre primeriza está amamantando, la distancia desde la curva de su brazo, que sostiene la cabeza del bebé, hasta sus ojos es la distancia exacta que el bebé puede ver. Durante la alimentación, el bebé solo puede ver la cara de la madre, lo que crea un vínculo. Cuando la madre está amamantando, oxitocina liberado en su sangre: pegado hormona.

Nuestra mayor oportunidad de supervivencia es cuando somos aceptados por otro y creemos de todo corazón que somos parte de nuestra comunidad. Para algunos, la comunidad puede ser nuestro sistema familiar. Para otros, puede ser un grupo independiente de amigos o un profesional. identidad. Para sentir un sentido de pertenencia, necesitamos sentirnos reconocidos, vistos y amados por al menos otra persona. Cuando nos separamos, necesitamos estar en el corazón y la mente de otra persona. La investigación realizada por el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard sugiere que el factor más común en la resiliencia de los niños es tener al menos una persona estable y comprometida en sus vidas. puede ser un padre educadoru otro adulto.

Los niños, incluso los adolescentes, anhelan un sentido de pertenencia. Tienen el instinto de encontrar un equipo local seguro donde se satisfagan sus necesidades físicas y psicológicas. Si bien los adolescentes anhelan la afiliación con sus pares, las relaciones entre pares son frágiles e impredecibles. Así que necesitan un equipo local seguro y predecible.

en su libro Aférrate a tus hijos: por qué los padres deberían ser más importantes que los compañerosGordon Neufeld y Gabor Mate creen que los padres y cuidadores pueden dar a sus hijos lo que sus compañeros no pueden: una relación basada en el amor incondicional, no en complacer a los demás. Continúan escribiendo: “cuanto más se apeguen los niños a los adultos que los cuidan, más podrán interactuar con sus compañeros sin sentirse abrumados por la vulnerabilidad”. Al proporcionar a nuestros hijos un lugar seguro al que volver a casa, los adultos ayudan a aumentar la resiliencia de los niños en las relaciones con sus compañeros y en la búsqueda de ayuda.

Aquí hay algunas maneras de desarrollar y fomentar la pertenencia en nuestros hijos:

  • Conéctese y luego corrija: Podemos garantizar la seguridad, especialmente cuando los niños cometen errores, enfrentándolos primero con compasión y cuidado. Esto no significa que las acciones no tengan consecuencias. En lugar de enfrentar los errores con correcciones, consecuencias o sermones, primero nos conectamos. Reconocemos que nuestros hijos son humanos y cometen errores, y ofrecemos simpatía.
  • Definir valor individual: Los niños quieren ver su valor personal y su contribución al sistema familiar. Quieren saber que tienen un asiento y una voz en la mesa y que su voz se escucha.
  • Lonchera de afirmaciones: Todo el mundo merece una pequeña nota de amor de vez en cuando. Las notas pequeñas en la lonchera o en cualquier otro lugar son recordatorios de que se cuida y se piensa en los niños.

El fuerte deseo de pertenecer no termina en la edad adulta. Los adultos todavía quieren ser vistos, escuchados y ser parte de un grupo. Sin embargo, nunca en la historia hemos estado tan conectados y aislados al mismo tiempo. solitaria. La comunicación se ha vuelto competitiva. Me gusta, seguidores y retweets se han convertido en los nuevos marcadores de popularidad.

Vivir solo no es la respuesta para lograr la salud y la resiliencia. La respuesta para encontrar nuestro lugar en el mundo es vernos tal como somos.

Dan Buettner, fundador de la iniciativa de investigación Blue Zone, identificó cinco regiones del mundo (Blue Zones) donde un mayor porcentaje de personas vive hasta los 100 años o más. De los nueve denominadores comunes que contribuyen a la salud y la longevidad, Buettner destacó dos relacionados con la pertenencia: ser parte de un círculo social y estar conectado a un grupo religioso. Estos hallazgos también están respaldados por otros estudios, incluida una revisión de la literatura sobre el envejecimiento y estabilidad Fontesom y Neri (2015), quienes concluyeron que los recursos sociales son variables que influyen en la resiliencia y adaptación de los adultos mayores.

Nuestra necesidad de pertenecer es importante. No estamos destinados a caminar solos por la vida. Un lugar de pertenencia es un lugar donde encuentras seguridad psicológica. Es importante encontrar tu equipo local, sin importar cómo se vea. Para algunos, puede ser la familia, la familia extendida, los vecinos o los miembros de un grupo, club o equipo.

Un enfoque efectivo para hacer conexiones es buscar personas que compartan los mismos valores e intereses, como étnicos, religiosos, Deportescolectivos artísticos o profesionales. También implica conocerse y conectarse consigo mismo para determinar sus propios valores e intereses. Podemos volver a aprender y reconectarnos con quienes somos. Aquí hay algunas preguntas de investigación:

  • ¿Qué me hace sentir competente?
  • ¿Qué sentimientos no me gusta sentir?
  • ¿Qué sentimientos quiero sentir más?
  • ¿Cuál es mi meta y misión personal para este año?
  • ¿Dónde encontraré mi alegría? ¿Paz? ¿En silencio? ¿Inspiración?

Una vez que nos conectamos con nosotros mismos, podemos expandir nuestro círculo y pedir lo siguiente:

  • ¿Que funciona?
  • ¿Qué no funciona?
  • ¿Quién está en mi esquina?
  • ¿Con quién estoy a salvo?
  • ¿Dónde me ven realmente?

Las preguntas anteriores pueden proporcionar alguna dirección para las personas que contribuyen a nuestro sentido de pertenencia. Saber quiénes somos, a dónde pertenecemos y con quién estamos conectados es vital para la resiliencia y la salud. Estas son las personas que crean un lugar de descanso estable para nosotros cuando más lo necesitamos.



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